viernes, 1 de julio de 2016

KIC 8462852, el mayor enigma de la Galaxia.

Hoy escribimos sobre un objeto realmente misterioso.

El telescopio Kepler, ese incansable buscador de planetas, ha estudiado más de 100.000 estrellas. En algunas ha encontrado exoplanetas, unos 2.000 se han confirmado ya. Sin embargo, en una, solo una de esas estrellas se ha detectado algo inusual, mucho más inusual que la detección de un planeta, porque es un caso entre más de 100.000...


La explicación más plausible parece ser grupos de cometas en órbitas altamente excéntricas. No obstante, el escenario tiene detractores. (Fuente: NASA/JPL) 


Como sabemos Kepler busca planetas identificando tránsitos, que producen una pequeña reducción de la luz visible de la estrella. La estrella KIC 8462852 arrojaba una curva fotométrica razonablemente estable, sin embargo, durante algunos periodos se produjeron disminuciones de corta duración incluyendo caídas enormente drásticas de luz de la estrella.

En uno de los eventos (D800) la luz de la estrella es oscurecida en un 16%. Esto quiere decir que el objeto que se interpone entre nosotros y la estrella, si fuera esférico, tendría un 40% (40% x 40% = 16%) del radio de la estrella, y eso que la estrella es del tipo F, más grande que el Sol. Pues bien, en un evento posterior (D1500) la reducción es incluso mayor, del 21%. Comparando, el paso de un planeta del tipo Júpiter supone una disminución del 1%, y si fuera del tamaño de la Tierra del 0,008%. Hum, estos dos eventos D800 y D1500 no eran planetas, no.


El monstruoso evento D800. La luz que nos llega de la estrella se reduce en un 15%. (Fuente: Tabby, 2015)
Tenía que haber por consiguiente objetos muy extensos, más o menos opacos, orbitando en torno a esa estrella. No parecía un defecto del magnífico telescopio Kepler, tampoco parecía un producto de la propia estrella, a todas luces una estrella más bien normal, estable, del tipo F.

Uno de los posibles escenarios está formado por nubes de polvo producidas por la colisión entre planetesimales dentro de un anillo de asteroides. Este polvo emite en el infrarrojo con una intensidad que podría ser observada. Sin embargo, las observaciones iniciales realizadas con WISE no habían detectado nada.


El aún más monstruoso evento D1500 (Fuente: Tabby, 2015)
Otro escenario consiste en una única colisión muy violenta, quizá similar a la que dio lugar a la formación de nuestra Luna. También este fenómeno emite en el infrarrojo, pero se estima que la colisión se produjo después de las observaciones WISE, pero antes del evento D800. D1500 se interpreta como el paso de los resultados de la colisión una órbita después, implicando una órbita de 750 días y 1,6 UA. Observaciones posteriores con el Telescopio Espacial Spitzer con el que no se detectó el exceso de infrarrojo esperado, terminaron por descartar esta idea.


El escenario de una gran colisión ha sido descartado porque requeriría un exceso de la estrella en el infrarrojo (Fuente: NASA/JPL)

Finalmente, el escenario favorito parecía ser un grupo de cometas en órbita altamente excéntrica, como los ya conocidos en Beta Pictoris. Simplemente estos cometas y su cola oscurecerían la estrella al pasar por delante de ella. Además, alguno de ellos podría haber sido despedazado por el estrés térmico que supone el paso cercano a la estrella, oscureciendo aún más la estrella. Estudios posteriores mostraron que para que los eventos detectados pudieran explicarse con cometas se necesitaban algo así como ¡70 cometas de más de 100 km!. El sistema parecía estar pasando por una etapa similar a la del Bombardeo Masivo Tardío que sufrió nuestra Tierra durante su juventud. Tras este estudio muchos consideraron esta explicación basada en cometas como poco convincente.

Por supuesto, no han faltado los que hablan de megaconstrucciones alienígenas, esferas dysonianas y cosas por el estilo. Esta sugerencia tiene su origen en el concepto original de las “Esferas de Dyson”, descrita por Dyson en 1960, en la cual una civilización superavanzada podía sacar el máximo provecho de su Sol construyendo estructuras gigantescas en órbita...


Este es el escenario propuesto por el astrónomo Jason T. Wright (@Astro_Wright). Por cierto, la estrella está muy lejos, a más de 1.000 años luz. (Fuente: Wikipedia.org)


Ya hemos vivido situaciones como esta. Lo sabéis todos, en los años 60 se descubrió el primer pulsar y fue una sorpresa comprobar que había un objeto que emitía pulsos de radio con una regularidad enormemente precisa. Aquello impresionó mucho, de hecho, se llegó a considerar que su origen podía ser artificial. Hoy sabemos que son uno de los resultados naturales de la evolución y decadencia de estrellas muy grandes, pero sus descubridores, Bell y Hewish,  entonces no eran conscientes de ello y, un poco en broma, no dudaron en denominar inicialmente al objeto como LGM-1 (de “Little Green Men”, Hombrecillos Verdes). Luego le darían el premio Nobel a Hewish.

Es inevitable además que en sustitución del aburrido nombre KIC 8462852 hayan propuesto apodos de lo más variado, como la estrella de Tabby o WTF 001. WTF puede significar "Where is The Flux?" (¿Dónde está el flujo?), pero es también una expresión inglesa que, siendo suave, podría traducirse como "¿Qué Diablos?”.

Durante este año 2016 se ha producido una disputa de lo más interesante. Al parecer Schaefer de la Universidad de Louisiana ha realizado un curioso anuncio: considera que la estrella ha ido inexplicablemente reduciendo su luminosidad de forma paulatina durante el último siglo. Si esta reducción fuera debido al paso de cometas se necesitarían más de 500.000 (¡parecen ya muchos!). Más bien pareciera que el fenómeno que oscurece la estrella, en vez de ser violento, es un proceso continuo... El tema no está ni mucho menos claro y no ha podido ser confirmado por otros autores. Actualmente, el asunto es objeto de un debate muy animado.

Lo último es que ha habido una campaña de crowdfunding para financiar un telescopio dedicado en exclusiva a estudiar la estrella durante un año.

¡Algún día sabremos qué está pasando en esta estrella!




2015. Tabetha (Tabby) Boyajian anuncia el descubrimiento de KIC 8462852 (la estrella de Tabby) una estrella que muestra inusuales fluctuaciones en los datos de Kepler. Tabby propone escenarios que expliquen el fenómeno observado: polvo de colisiones entre planetesimales, una gran colisión planetaria y grupo de cometas.

2015. Jason T. Wright explica que el fenómeno presenciado pueden ser megaestructuras artificiales construidas por una avanzada civilización.

2015. Marengo realiza observaciones con el potente telescopio espacial Spitzer, sin detectar ningún exceso en el infrarrojo. Solo el escenario cometario parece plausible.

2015. Bodman y Quillen muestran que los eventos pueden ser explicados con grupos de cometas pero que para ellos son necesarios muchos, de hecho, proponen un Bombardeo Masivo y Tardío.

2015. Lisse et al. estudian la estrella en el infrarrojo cercano sin resultados. Solo el escenario cometario encaja con sus observaciones.

2015. Observación de Thomson en ondas milimétricas y submilimétricas que no detectan nada anómalo.

2016. Schaefer anuncia que la estrella ha ido disminuyendo su luminosidad durante los últimos 100 años. Esto sí que ha sorprendido a todo el mundo.

2016. Hippke niega que la estrella esté variando.

2016. Schaefer responde inmediatamente en Centauri Dreams mostrando las imprecisiones del estudio de Hipkke.

2016. Hippke responde en Centauri Dreams en mayo reconociendo algunos errores, aunque considera que sigue teniendo razón. Hum!

2016. Lund et al. tampoco consideran que la estrella varíe su luminosidad.

2016. A los pocos días Schaefer vuelve a la carga, mostrando en Centauri Dreams presuntos errores en Lund y Hippke. 

Y así andan. Espero que en unos meses se pongan de acuerdo.



domingo, 26 de junio de 2016

Exolunas Habitables. Un Misterio por Resolver

No deja de impresionarme la idea de que haya lunas habitables orbitando en grandes planetas gaseosos. Por supuesto, esta idea tan apasionante ha sido un tema recurrente en la Ciencia Ficción. "Avatar" es el caso más famoso, pero hay otros muchos. Conozco un ejemplo que me gusta más, ni más ni menos que una novela de Larry Niven (el escritor del “Mundo Anillo”). “Construyendo la Luna de Arlequín” relata la historia de una nave espacial (la “John Glenn”) que “naufraga” y no logra llegar a su destino. A duras penas consiguen llegar a un sistema que no es otro que Gliese 876, al que bautizan Apolo, y en el cual deciden construir una exoluna habitable.

“Tuvimos suerte. Gliese 876 estaba casi en nuestra ruta. Agotamos hasta los últimos restos del combustible de antimateria para conseguir entrar aquí en órbita”.
(“We were lucky. Gliese 876 was almost in our path. We were down to the last whiffs of antimatter fuel when we made orbit here.”)


Una exoluna-océano rica en agua en órbita sobre su gigante gaseoso (Fuente: Wikipedia.org)


La novela, publicada en 2005, está inspirada en el descubrimiento de 1998 por Geoff Marcy y Delfosse (de forma independiente) de Gliese 876 b (o “Arlequín” como es bautizado en la novela), el primer planeta descubierto en una enana roja, un monstruo de 2,28 veces la masa de Júpiter, un gigante gaseoso que es actualmente el planeta más grande conocido en la cercanía del Sol.

El monstruo Gliese 786 b (o si queréis Arlequín) está cerca de la Zona Habitable de su estrella. ¿Tendrá lunas grandes? ¿Serán estas lunas habitables?


Gliese 876 b quizá podría tener alguna luna que nos sorprenda (Fuente: Wikipedia.org)


Gracias a la lunas de Júpiter sabemos que las exolunas pueden acceder a fuentes de energía adicionales al calor que proporciona la luz de la estrella, como el calentamiento por efecto de marea que ha permitido que Europa mantenga un mar de agua bajo su corteza de hielo.


Mucho hemos aprendido sobre las exolunas habitables gracias a Europa (Fuente: NASA/JPL)


Si hay alguien que ha estudiado la habitabilidad de las exolunas ese es René Heller del Instituto Max Planck. Heller muestra en sus estudios que una exoluna puede encontrar aún más fuentes de energía adicionales. Además de los efectos marea hay otras más, porque a la luz de la estrella tenemos que añadir la luz del planeta, bien por el reflejo de la luz de la estrella, o por la emisión térmica del planeta. René también estudió los eclipses en los que la exoluna se enfría al pasar por la zona de sombra del exoplaneta. Como consecuencia, la Zona Habitable de las exolunas es un poco diferente de la de los Exoplanetas.


Pandora, la luna habitable de la película "Avatar". (Fuente: Wikipedia.org)


Al concepto de Zona Habitable, que es la zona del sistema planetario en la un exoplaneta con las condiciones adecuadas puede mantener mares de agua en su superficie, René Heller añadió un concepto nuevo, el “Límite Habitable” (“habitable edge”). Simplemente las lunas demasiado cercanas a su planeta no pueden ser habitables. Por otro lado, las lunas demasiado lejanas pueden perder su vínculo con el planeta por la influencia gravitatoria de la estrella. Es lo que se denomina Hill Ratio.

Heller realizó análisis de estabilidad de las órbitas del sistema estrella-planeta-luna que pusieron de manifiesto que no puede haber exolunas habitables en la zona habitable de las estrellas pequeñas. Básicamente las Zonas Habitables tradicionales de las enanas rojas están muy cercanas a sus estrellas. Pues bien, la exoluna para seguir vinculada gravitatoriamente tiene que estar muy cerca a su planeta, tan cerca que la excentricidad que induce la estrella en la órbita de la exoluna produce efectos de marea muy fuertes (como los de IO) que terminan abrasando la exoluna por un efecto invernadero descontrolado. La luna no puede, en teoría, ser habitable.


A medida que la estrella es menos masiva es mayor la influencia de la estrella en la excentricidad de la órbita de la exoluna, produciendo efectos de marea brutales que terminan calentando la luna en exceso. (Fuente: René Heller)

Hasta el momento no hay ninguna exoluna confirmada. Es verdad, hay algún candidato, como las posibles exolunas en WASP-12 b, pero nada en firme. El proyecto en el que más esfuerzo se ha invertido es el proyecto HEK (Hunt for Exomoons with Kepler) liderado por David M. Kipping. Se trata de analizar los datos proporcionados por el telescopio Kepler para identificar posibles exolunas, por las perturbaciones que producen en los planetas, como variaciones de los momentos en los que se producen los tránsitos (TTV) o por la duración de los tránsitos (TDV). Es cuestión quizá de perseverar un poco más. Identificarlas no es nada sencillo, e implica una potencia de cómputo muy elevada.

Es un poco misterioso, ¿por qué aún no hemos detectado exolunas?. Supongo que es cuestión de paciencia y que cualquier día podemos encontrarnos con el descubrimiento de una exoluna habitable:

¡Estemos atentos!


Esta entrada pertenece a la serie “Ecosistemas de la Galaxia”. Otras entradas de la serie:
Gemelos de la Tierra.
Planetas Oculares.
Mundos Océano.

La bibliografía de René Heller es muy extensa:
2011. Heller muestra las posibilidades del efecto de marea en una exoluna habitable. Analiza las posibilidades de Gliese 581 d.
https://arxiv.org/abs/1108.4347
2012. René analiza el efecto en la habitabilidad de los eclipses, cuando la exoluna que en la sombra del planeta
https://arxiv.org/abs/1209.0050
2012. En este interesante paper se estudian los efectos de la luz de planeta sobre la habitabilidad de la exoluna, tanto por la luz reflejada como por la emisión térmica. Además estudia el caso de Kepler-22 b.
https://arxiv.org/abs/1209.5323
2012. Incluye las restricciones ya comentadas que sufre la exoluna para poder ser habitable. Es buen resumen de las ideas de René Heller, os recomiendo su lectura.
https://arxiv.org/abs/1210.5172
2013. Sobre las posibilidades de detectar exolunas en los datos del telescopio Kepler.
https://arxiv.org/abs/1301.0235
2013. Un artículo interesante sobre la protección que la magnetosfera del exoplaneta proporciona a sus exolunas. La radiación es un tema muy relevante en las exolunas.
https://arxiv.org/abs/1309.0811
2014. Nuevamente, sobre la detección de exolunas en los datos Kepler.
https://arxiv.org/abs/1403.5839
2014. Interesante artículo sobre la formación de exolunas y su tamaño.
https://arxiv.org/abs/1408.6164
2014. Un paper sobre la formación de lunas grandes en Planetas del tipo Superjúpiter. Deberían ser habituales lunas más grandes que Marte y ricas en volátiles, sobre todo agua.
https://arxiv.org/abs/1410.5802
2015. Si las exolunas se forman “in situ” en 1 UA en planetas del tipo superjúpiter en estrellas del tipo solar es dudoso que se formen lunas masivas. En otro caso, si el planeta migra desde el exterior es mucho más posible, con lunas-océano del tamaño de Marte.
https://arxiv.org/abs/1504.01668
2016. Los gigantes gaseosos jóvenes pueden ser autoluminosos y las exolunas producirían tránsitos.
https://arxiv.org/abs/1603.00174
2016. Sobre los patrones esperables en los TTV y TDV, es decir, los momentos de paso de los tránsitos y su duración.
https://arxiv.org/abs/1604.05094.

Las publicaciones de David M. Kipping, incansablemente a la caza y captura de exolunas.
https://arxiv.org/abs/0810.2243
https://arxiv.org/abs/0907.3909
https://arxiv.org/abs/1201.0752
https://arxiv.org/abs/1301.1853
https://arxiv.org/abs/1306.1530

viernes, 24 de junio de 2016

El Telescopio Espacial James Webb y la vida en las estrellas

Muchas son las esperanzas que tenemos puestas en el Telescopio Espacial James Webb. Es verdad, el Telescopio Espacial Hubble ha sido muy exitoso, pero no es suficiente, necesitamos más.

Buscamos la vida en las estrellas y el Telescopio Espacial James Webb (JWST) puede ser el primero en descubrirla. Quizá estamos a punto de alcanzar un momento histórico similar al descubrimiento del Nuevo Mundo. La tecnología ya está aquí, solo hace falta esfuerzo, perseverancia y dinero, claro. Basta con seguir buscando incansablemente hasta encontrar el nuevo Nuevo Mundo

Un fenomenal vista de este telescopio del que tanto esperamos (Fuente: NASA)

El JWST es un observatorio de infrarrojos que se espera sea lanzado en 2018. Será muy grande, con una apertura de 6,5 m y uno de sus objetivos será el análisis de los planetas en otras estrellas con el fin último de estudiar el origen de la vida.

Si el corazón de un telescopio es su espejo principal, esta comparación entre el espejo del Hubble y el del James Webb lo dice todo (Fuente: Wikipedia.org) 

Supertierras.

Como ya vimos analizando las supertierras (5-10 M⊕) en zonas templadas pueden (teóricamente, nada hay confirmado) ser habitables, quizá en la forma de Mundos Océano, quizá como Planetas Oculares, quizá como planetas rocosos Gemelos de la Tierra. Sería por tanto muy interesante estudiar sus atmósferas. Como sabemos, muestran un espectro de transmisión plano, sin detalles, porque las atmósferas permanecen escondidas tras nubes opacas en la alta atmósfera, como ocurre en GJ 1214 b. También parece que es el caso de HD 97658 b según explica Beichman et al. en 2014.

El espectro de GJ 1214 b sale plano en el detallado estudio realizado con el telescopio Hubble entre 1,1 y 1,7 µm (HD 97658 b entre 1 y 1,8 µm). También se han obtenido resultados con Subaru para GJ 1214 b llegando hasta la banda K, que no pasa de los 2.4 µm, junto con 3,6 y 4,5 µm del estudio del Spitzer. Ahora bien, el telescopio James Webb abarcará ¡desde 1 hasta 11 µm!. ¿Serán las nubes opacas en todo este amplio intervalo? Puede ocurrir que en alguna de estas longitudes de onda infrarrojas las nubes sean transparentes, y nos dejen ver lo que esconden. Entonces la enorme potencia del JWST mostrará qué hay allí.

El telescopio queda protegido del Sol por un protector. (Fuente: NASA)


Otra de las posibilidades con las supertierras es el estudio de eclipse secundario (cuando el planeta pasa por detrás de la estrella). Este es un momento adecuado para inferir la emisión térmica del planeta como se hizo con 55 Cancri e. Además, quizá así las nubes no muestren tanta opacidad.

Las curvas de luz de la estrella medidas durante una buena parte de su órbita serán especialmente útiles. En los planetas que orbitan en la Zona Habitable de las enanas rojas, de la misma manera que la Luna muestra siempre su misma cara a la Tierra, estos planetas muestran siempre su misma cara a su estrella. El estudio de esta curva permitirá conocer la diferencia de temperatura entre la ardiente cara siempre iluminada y la helada cara oculta en eterna penumbra, permitiendo realizar inferencias sobre la densidad atmosférica. Esta técnica ya ha sido aplicada usando el Telescopio Espacial Spitzer para observar 55 Cancri e, detectando un zona de enorme brillo en la cara iluminada, que quizá sea un océano de lava.

La construcción del telescopio está suponiendo un esfuerzo enorme, esperemos que no nos defraude. (Fuente: NASA)
Tierras.

Con los planetas hasta 5 M⊕ la cosa está más complicada. Natasha Batalha et al. (2014) realizaron simulaciones sobre espectros de transmisión (cuando al producirse el tránsito la luz de la estrella atraviesa la atmósfera del planeta) poniendo de manifiesto que era un tema difícil, pero abordable, para atmósferas dominadas por el hidrógeno, ya que por su ligero peso molecular son atmósferas muy amplias, lo que las hace más detectables. Analizar otro tipo de atmósferas (las más interesantes) es un tema mucho más (pero mucho mucho más) complejo, que requerirá la utilización del telescopio en exclusiva durante periodos muy prolongados, si es posible.

El eclipse secundario podrá ser detectado para un planeta de 1 R⊕ a una temperatura de unos 300 K en una enana roja cercana, con la posibilidad de medir su temperatura y quizá, en los casos más favorables, identificar algún detalle en el espectro de emisión.

(Fuente: NASA)
Gracias a sus condiciones excepcionales de observación, el estudio de los planetas de TRAPPIST-1 será un desafio apasionante. El telescopio Hubble ya ha mostrado que los planetas TRAPPIST-1 b y c no parecen tener una atmósfera rica en hidrógeno. El telescopio James Webb podrá realizar análisis más detallados, de hecho, para estos dos planetas intentará un estudio buscando biomarcadores, como la presencia de Ozono en la atmósfera. Por su parte, TRAPPIST-1 d, sobre el que se debate si pudiera estar cerca de la Zona Habitable, es más difícil de estudiar y buscar Ozono requerirá una inversión de tiempo enorme en un telescopio que estará muy demandado, lo cierto es que el Hubble no ha podido aún analizar su atmósfera en busca de hidrógeno.

Más difícil será el estudio de otros planetas como K2-3 b, c y d o GJ 1132 b (ver gráfico para ver la sensibilidad a la detección del espectro de transmisión) en los que será complicado distinguir la señal del ruido del dispositivo. Quizá GJ 1132 b tenga más posibilidades.
En la barra de la derecha hay una pequeña marca (entre 0,20 y 0,05) que define la sensibilidad teórica del JWST. Por debajo de esa marca las cosas se ponen difíciles. (Fuente: Gillon et al.)

Cuando al principio de los 90 se analizaba el posible impacto que tendría el Telescopio Espacial Hubble, todos nos preguntábamos si sería capaz de descubrir planetas. 25 años después sabemos que no solo ha tomado imágenes de planetas sino que ha analizado la atmósfera de algunas supertierras… Nadie se atrevió a soñar tanto.

Vistas de los componentes ópticos del telescopio (Fuente:NASA)


Quizá el JWST no descubrirá vida en otros planetas, no sé si será capaz como el Hubble de aguantar 25 años en funcionamiento. Pero espero que, si se cumplen las especificaciones técnicas para las que ha sido diseñado, revolucione junto a los nuevos telescopios extremadamente grandes el actual paradigma de la habitabilidad, llevándolo a una nueva dimensión. Actualmente, como sabemos, está basado en el concepto de Zona Habitable; quizá este telescopio marque el comienzo de una evolución hacia una nueva etapa fundamentada en el análisis espectroscópico de los biomarcadores de los candidatos más prometedores.

Si resulta ser así, ciertamente habrá merecido la pena tanto esfuerzo invertido en su desarrollo.

No obstante, hacen falta objetivos. Una de las principales limitaciones es la identificación de estrellas con las condiciones adecuadas para algo tan difícil como el análisis de las atmósferas de los planetas del tipo terrestre. Es verdad, hay observatorios dedicados como TRAPPIST, MEarth y K2 que ya han proporcionado objetivos valiosos, pero serían necesarios muchos más. Esperemos que TESS llegue a tiempo de identificar planetas con tránsitos interesantes, cercanos, luminosos y en enanas rojas, es decir, estrellas débiles.

Aunque se pueden realizar simulaciones, estimar lo que pueda ser del futuro Telescopio Espacial James Webb no es tarea fácil. ¿Podía acaso Galileo Galilei predecir las observaciones que terminó describiendo en su “Sidereus Nuncius”? ¿Podía alguien predecir en pleno siglo XIX las observaciones que el tercer Conde de Rosse realizó de la Galaxia del Torbellino?

Hay que recordar que el fenómeno que buscamos (la vida) nos es esencialmente desconocido. Por mucho que haya modelos teóricos, no sabemos qué nos vamos a encontrar cuando empecemos a observar las atmósferas de estos planetas terrestres.

Encélado nos ha enseñado a esperar lo inesperado. ¿Quién podía imaginar un excitante mar de agua en esa insignificante luna de Saturno?

¡Esperemos entonces lo inesperado!

No me canso de ver fotografías del espejo principal del telescopio (Fuente: NASA)






Esta entrada pertenece a la serie "La vida en las estrellas". Otras entradas de la serie:

2014. Kreidberg tras analizar GJ 1214 b con el HST sugiere nuevas posibilidades con el JWST.

2014. Beichman realiza un detallado estudio de las posibilidades futuras del JWST.

2015. Un análisis general de las posibilidades futuras para caracterizar atmósferas.

Natasha Batalha realiza simulaciones muy interesantes sobre las posibilidades de la espectroscopia de transmisión con JWST. No confundirla con su madre, la famosa astrónoma del equipo Kepler, Natalie Batalha.

2015. Un interesante paper en el que analizan las posibilidades de GJ 426 b, GJ 1214 b y K2-3 b con JWST.

2016. Se muestran las enormes diferencias de temperatura entre la noche y el día en 55 Cancri e. Si como parece hay una atmósfera conteniendo hidrógeno, no debe de ser muy densa.

2016. Gillon. En el paper del anuncio de los planetas de TRAPPIST-1. En un gráfico se apuntan las prestaciones del JWST para estos planetas y también GJ 1132 b, GJ 1214 b, entre otros.

2016. Un paper apasionante sobre las posibilidades de JWST sobre TRAPPIST-1.


domingo, 19 de junio de 2016

¿Es el apasionante exoplaneta GJ 1214 b un Mundo de Agua?

La supertierra GJ 1214 b es una de las mejor estudiadas. Transita la pequeña estrella GJ 1214 cada 1,58 días. Tan pequeña es esta estrella que los tránsitos son muy pronunciados, de hecho, fueron detectados desde la Tierra sin necesidad de telescopios espaciales. Sus tránsitos son tan profundos (>1%) que cabe la posibilidad de estudiar su atmósfera con los instrumento actuales, aunque no es fácil... 

GJ 1214 tal como ha sido imaginada por David Aguilar del CfA. (Fuente: NASA)


Su atmósfera ha sido analizada minuciosamente. Lo cierto es que es una de las supertierras a las que el HST ha dedicado más tiempo. Otras supertierras muy estudiadas como 55 Cancri e son meros planetas infernales abrasados por su estrella. GJ 1214 b es, en cambio, una supertierra ubicada en una zona relativamente templada. 

Su descubrimiento causó sensación. Era la primera vez que se detectaba una supertierra templada con posibilidades de estudiar su atmósfera. El hallazgo fue anunciado en 2009 dentro del proyecto MEath por un astrónomo extraordinario, David Charbonneau, al que por sus logros quizá la historia pondrá en el lugar que merece, junto a figuras de la talla de Cassini o Huygens. 

El tránsito de GJ 1214 según la imagen de L. Calçada ESO. (Fuente: NASA)


Dentro de la publicación de los tránsitos detectados por Charbonneau se incluían datos de velocidades radiales realizados por el equipo del Observatorio de Ginebra. Los resultados eran algo sorprendentes. La masa era 6,55 M⊕, claramente una supertierra, pero el radio era muy grande, de 2,7 R⊕. La densidad, por tanto, era muy reducida: 1,87 g/cm3. Como referencia sirva decir que Mercurio, Venus y la Tierra tienen todos una densidad superior a 5 g/cm3, porque tienen un sólido núcleo de metales en su interior. La Luna y Marte, en los que los predominan los silicatos superan 3 g/cm3. 

Aquello no parecía tener sentido. Nos adentrábamos en terreno inexplorado, no hay nada similar a una supertierra en el Sistema Solar y surgían sorpresas. ¿De qué estaba compuesto ese exoplaneta? 

El análisis de Rogers y la famosa Sara Seager llegó en unos meses. Enseguida mostraron que cabían tres opciones: 

1- Un cuerpo rico en gases ligeros de Hidrógeno y Helio. Algo así como un minineptuno. La densidad de Neptuno es 1,76 g/cm3. 

2- Un cuerpo dominado por el Agua. Algo así como un superganímedes muy caliente. La atmósfera dominada por el vapor de agua se transforma en una fase supercrítica en las zonas interiores, debido a la presión y temperatura. Es decir, NO hay un mar y no es un Mundo Océano. Densidad de Ganímedes: 1,94 g/cm3. 

3- Un planeta rocoso con una atmósfera enorme, resultado de la desgasificación de los materiales rocosos. Era quizá necesario más trabajo teórico para definir esta tercera opción que podría explicar los datos observables si el gas expulsado era hidrógeno entre otros gases. 

Ese misterio era caza mayor. Literalmente todos los telescopios con alguna posibilidad de detectar algo fueron enfocados a aquel planeta en una carrera contrareloj. Hasta donde sé el primero que obtuvo resultados fue Bean et al. utilizando el VLT, en Chile. Los resultados fueron publicados en Nature en 2010. 

Bean no detectó nada. El espectro era plano y eso ya era una noticia, las atmósferas dominadas por el hidrógeno, por su ligero peso molecular, producen atmósferas amplias, dejando marcas intensas en el espectro que Bean tenía que haber visto. La balanza se inclinaba hacia un tipo de planeta con una atmósfera dominada por una moléula más pesada. Agua quizá. 

No tardó en producirse un saludable debate. Croll con la cámara infrarroja del telescopio CFHT, desde la cima del Mauna Kea en Hawai sí detectaba algo. Al parecer el tránsito era más profundo en la banda Ks, una señal muy clara que sólo podía explicarse por una atmósfera dominada por una molécula ligera. Hidrógeno sin duda. 

Crossfield en 2011 no pudo detectar nada, así como Désert con el telescopio Spitzer tampoco en 2011, Bean volvió a realizar observaciones publicadas en 2011, incluso en la banda Ks y nada. Se recurrió además al potente Subaru con el que Narita mostró en 2013 en diferentes bandas que el espectro era plano. No había hidrógeno, agua quizá. 

La expectación desatada por la posibilidad de una atmósfera de agua en GJ 1214 b fue tal que Laura Kreidberg pudo convencer a los coordinadores del Telescopio Espacial Hubble para reservar 60 órbitas, una enorme cantidad de tiempo en un telescopio tan demandado, pero es que el Hubble era el mejor del mundo para este tipo de estudios. Si hubiera una atmósfera de Vapor de Agua sería capaz de detectarla.

¡Y siguió sin detectarse nada! ¡El espectro nuevamente salía plano! 


Este es el mejor espectro nunca realizado de GJ 1214 b. Arriba, la atmósfera de Hidrógeno (Solar) no coincide con los datos observados. Abajo, se hace zoom para mostrar los resultados con mayor precisión y la línea azul (un mundo e agua 100% H2O) tampoco parece coincidir con los datos. (Fuente: Kreidberg, 2014) 

El propio Kreidberg en su publicación de 2014 aportó la explicación a este problema. Podrían ser nubes altas especialmente opacas, quizá como ocurre en Titán, quizá nubes de KCl o ZnS que esconderían la verdadera naturaleza de la atmósfera GJ 1214 b. 

Quien sabe, quizá con el JWST sí llegue a verse algo. ¡Estemos atentos para entonces! 

Las nubes altas impedirían analizar la atmósfera del planeta por ahora. Imagen de G. Bacon (Fuente: Telescopio Espacial Hubble)


Para profundizar podéis leer el magnífico post en Exoclimes del profesor Frédéric Pont de la Universidad de Exeter. 

2009. David Charbonneau anuncia el descubrimiento de un planeta apasionante. 

2009. Roger y Seager analizan teóricamente las posibles atmósferas del planeta. http://arxiv.org/abs/0912.3243 

2010. Eliza Miller-Ricci analiza las posibilidades y técnicas de observación del planeta. 

2010. Bean publica los primeros datos de la atmósfera observándola con el VLT. 

2011. Désert y Bean observan el planeta con el telescopio espacial Spitzer. 

2011. Croll muestra una marca propia de una atmósfera de hidrógeno en la banda Ks. http://arxiv.org/abs/1104.0011 

2011 Crossfield tampoco obtiene resultados. 

2011 Bean y Désert vuelven a obtener datos del planeta. 

2013 Narita utiliza el telescopio Subaru para estudiar la supertierra en distintas bandas. http://arxiv.org/abs/1305.6985

2014 Laura Kreidberg estudia el planeta con el Hubble. 

2015. Benjamin Charnay estudia posibles modelos que expliquen las nubes altas. http://arxiv.org/abs/1510.01706

viernes, 17 de junio de 2016

Mundos Océano y el planeta potencialmente habitable Kepler-62 f.

Me gusta la novela “Solaris” de Stanislaw Lem. Es un relato sorprendente sobre la vida, la inteligencia y los límites de la comunicación. La trama se desarrolla en una estación espacial que orbita en torno a Solaris, un planeta extraordinario, cubierto casi por completo por un océano enigmático y misterioso.

 “(...) en el seno del equipo científico se produjo una escisión entre dos grupos enfrentados. El objeto de la discordia era el océano que cubría el planeta. Basándose en los análisis, el inmenso mar fue considerado por consenso una formación orgánica (en aquel entonces nadie se atrevía a llamarlo «viviente»). Pero, mientras los biólogos lo concebían como una formación primitiva —una especie de sincitio gigantesco, una célula líquida de tamaño monstruoso (la denominaron «formación prebiológica») que había cubierto el globo entero con un abrigo gelatinoso, cuya profundidad alcanzaba en ocasiones varios kilómetros—, los astrónomos y los físicos consideraron que debía de tratarse de una estructura altamente organizada que, quizás, superaba, en cuanto a complejidad a los organismos terrestres a la hora de poder influir de manera activa en la formación de la órbita planetaria.” 

La novela, aunque escrita en 1961, es muy actual, describiendo razonablemente bien un planeta con un océano que es un ser vivo inteligente. Los estudios científicos actuales son menos atrevidos. No podemos afirmarlo rotundamente, claro, pero teóricamente podrían ser muy abundantes los planetas cubiertos globalmente por océanos inmensos en los que, si se dan las condiciones adecuadas, se podrían albergar muchos de los organismos que habitan los mares de la Tierra. 

Así podría ser un Mundo Océano habitable (Fuente: Wikipedia. Crédito: Luciano Méndez.)

Léger y Kuchner en sendos estudios independientes de 2003 fueron quienes plantearon este nuevo tipo de planeta inexistente en el Sistema Solar: una supertierra cubierta por un océano global gigantesco. 

En aquellos sistemas planetarios (como el nuestro) en los que el ratio C/O no es elevado (es decir, predomina el oxígeno y el agua sobre el carbono y el metano), durante el proceso de formación del sistema planetario se produce una elevada concentración de hielos en la llamada “Línea de la Nieve”, que es donde el agua se congela en el vacío. Es decir, por dentro de esta línea, el agua en el vacío está en forma de vapor, por fuera está en forma de hielo. Conforme los vapores del interior son expulsados por el viento solar, y van llegando a la Línea de la Nieve, se van congelando formando unas enormes acumulaciones de masa que suelen servir de núcleo para la formación de planetas. Cerca de esta línea es donde se considera que se forman los gigantes gaseosos. 

Como consecuencia de esto, en nuestro Sistema Solar interno los cuerpos suelen ser secos, densos, ricos en metales y en silicatos. Por el contrario, en el Sistema Solar externo abundan los cuerpos con volátiles compuestos por hielo de agua y también hielos de dióxido de carbono, de amoniaco,... tal como se observa en los cometas. 

Imagen de un Mundo Océano (Fuente: Wikipedia)


Ahora imaginemos que en esta Línea de la Nieve se formase una supertierra (pongamos entre 1 y 8 M⊕) y que, aunque es un planeta bastante grande, no llega a convertirse en un gigante de gas y hielo como Neptuno, sino que sólo consigue atrapar una cantidad reducida de hidrógeno y helio. 

Pues bien: ¿Qué pasaría si por una de esas migraciones planetarias esta supertierra rebosante de todo tipo de hielos se trasladase a la Zona Habitable del sistema planetario? 

1- La atmósfera perdería los pocos gases de hidrógeno y helio que tuviera. 

2- La atmósfera se enriquecería con gases de dióxido de carbono, nitrógeno (del amoniaco) y, sobre todo, vapor de agua proporcionados por los hielos. 

3- Por supuesto, la corteza de hielo se fundiría, cubriéndose con un océano planetario, un inmenso mar de agua de muchos kilómetros de profundidad. 

4- A menudo, en el fondo de este mar habría hielo de agua, porque el hielo bajo ciertas condiciones de presión y temperatura entra en una fase sólida. 

¿Qué esconderán las profundidades de esos mares? ¿Lo sabremos algún día? 

Cuando en 2013 Bill Borucki, el padre del telescopio Kepler, convocó una conferencia de prensa para anunciar el descubrimiento de nuevos planetas potencialmente habitables todo el mundo contuvo la respiración. Había motivos fundados para ello. Este telescopio estaba llamado a revolucionar la Astronomía y el planeta potencialmente habitable Kepler-22 b de 2011 ya había sido de lo más interesante. 

No defraudó. El anuncio del hallazgo del sistema planetario Kepler-62 fue espectacular, con 5 planetas, todos ellos de menos de 2 R⊕, entre los que sobresalían Kepler-62 e y f, con 1,6 y 1,4 R⊕, respectivamente, ambos en la Zona Habitable. Actualmente (2016) Kepler-62 f sigue siendo uno de los planetas potencialmente habitables más prometedores

Kepler-62 aunque más pequeña que el Sol es bastante grande, una estrella del tipo K2V. (Fuente: Wikipedia)

Enseguida Lisa Kaltenegger y Dimitar Sasselov se apresuraron a mostrar un hecho sorprendente: Kepler-62 e y f podían ser perfectamente Mundos Océanos en la Zona Habitable de la estrella. Era la primera vez que se encontraban planetas que podían encajar en el concepto teórico soñado por Léger y Kuchner. 

Esta representación artística bien podría ser parecida al verdadero planeta Kepler-62 f (Fuente: NASA/JPL)

Por desgracia, el sistema está muy lejos (1.200 años luz) y no puede ser estudiado por el método de las velocidades radiales. No podemos conocer sus masas ni sus densidades, por tanto. 

Y para finalizar una reflexión: cuando se analiza la habitabilidad de un planeta se busca la vida tal como la conocemos. A menudo, un planeta con más 1,5 R⊕ es considerado menos terrestre y, por tanto, con menos posibilidades de habitabilidad. Pero un mundo de más de 1,5 R⊕ puede ser muchas cosas, entre ellas un mundo océano, quizá rebosando de vida. El problema de fondo es que buscamos algo (la vida) que esencialmente desconocemos. 

Esta entrada pertenece a la serie de entradas sobre “Ecosistemas de la Galaxia”. Otras entradas de la serie: 

2003. Kuchner muestra las posibilidades de un planeta rico en volátiles en la Zona Habitable. http://arxiv.org/abs/astro-ph/0303186 

2003. Léger acuña la expresión “Planetas Océano”. Recomiendo su lectura. 

2007. Selsis publica un interesante estudio sobre Mundos Océano Calientes, que están por dentro de la Zona Habitable. En estos ya no hay división entre la atmósfera y el mar, entre gas y líquido, el agua está en un estado supercrítico. 

2010. Fu publica un estudio sobre la dinámica del interior de un Mundo Océano. http://arxiv.org/abs/1001.2890 

2013. Borucki anuncia el descubrimiento del sistema Kepler-62. 

2013. Enseguida Lisa Kaltenegger y Dimitar¿ Sasselov mostraron que en el sistema Kepler-62 había dos planetas (e y f) con posibilidades de ser Mundos Océano en la Zona Habitable.
http://arxiv.org/abs/1304.5058


domingo, 12 de junio de 2016

55 Cancri e y otros planetas infernales.

Hoy escribimos sobre el Infierno. 

Cuando en 1979 la sonda Voyager llegó a IO, esa luna de Júpiter llena de azufre, todos pensamos que era imposible que pudiéramos llegar a conocer un planeta más infernal… Sin embargo, la ciencia de Exoplanetas evoluciona a un ritmo trepidante y ya lo conocemos.

El estudio de los exoplanetas terrestres no es fácil. Os aseguro que exageran los que  comentan que se ha descubierto una atmósfera habitable en algún exoplaneta. Los exoplanetas terrestres mejor conocidos son los que producen tránsitos muy muy cerca de sus estrellas y están abrasados por su calor. Sólo ahora empezamos con TRAPPIST-1 a estudiar los planetas terrestres que están en una zona más o menos templada.

Así podría ser Kepler-10 b. (Fuente: Ron Miller. NASA)


La historia empezó con los primeros resultados de los telescopios espaciales Corot y Kepler. En 2009 Léger anunció el descubrimiento de Corot-7b por el método del tránsito, una supertierra cuyo radio es 1.58 R⊕ tan cercana a su estrella que su temperatura debía ser de miles de grados. La medición de la masa por el método de la velocidad radial fue difícil de obtener pero, aunque imprecisa, implicaba una densidad claramente rocosa. Era la primera vez que se obtenía la densidad de un exoplaneta terrestre.

Recreación artísitica de Corot-7 b (Fuente Wikipedia)










Algo después, en 2011, el propio Léger teorizó sobre un nuevo tipo de planeta, los "planetas de océanos de lava": supertierras rocosas, con una atmósfera tenue, muy cercanas a sus estrellas y a varios miles de grados en el lado diurno, la cara que siempre muestran a su estrella. Al parecer, en estos planetas la corteza terrestre podría llegar a fundirse en un mar de lava…

También en el año 2011 Natalie Batalha detectó Kepler-10b, un planeta algo más pequeño (1,4 R⊕) y con una densidad claramente terrestre (1,05 la densidad de la Tierra). Enseguida Rouan mostró que también podía ser un "planeta de océanos de lava".

Sin duda la supertierra infernal mejor estudiada es 55 Cancri e. Había sido descubierta por velocidades radiales ya en 2004, pero por su masa de más de 8 M⊕ se pensaba que era un minineptuno. Sólo en 2011 cuando se anunciaron sus tránsitos (Winn et al.) detectados por MOST, un sencillo telescopio en órbita de reducidísimo presupuesto, se comprendió que tenía una naturaleza rocosa por su radio de 2 R⊕.
55 Cancri e esta a solo 40 años luz orbitando en torno a una estrella visible a simple vista (Fuente: Wikipedia)
En 2012 el elevado contenido en carbono de la estrella 55 Cancri llevó a Madhusudhan a especular sobre la posibilidad de que 55 Cancri e fuera un “Planeta de Carbono” en el que gran parte de su interior pudiera estar compuesto por carbono. En el planeta deberían abundar diamantes gigantescos.

En 2012 Demory y Gillon usando el telescopio Spitzer realizaron la detección de la emisión térmica de 55 Cancri e. En 2015 se detectaron además enormes variaciones en la temperatura de la superficie que se atribuyen a violentísimas erupciones volcánicas.
El brillo de 55 Cancri e varía con el tiempo. Puede ser debido a erupciones volcánicas (Fuente: NASA/JPL. R. Hurt)


55 Cancri e orbita en 0,75 días en torno a su estrella. La temperatura, aunque variable, suele superar los 2.000°K. Pues bien, parece ser que a pesar de todo ¡ha conseguido retener algo de su atmósfera!. Utilizando el HST Tsiaras mostró en 2015 líneas de absorción propias del hidrógeno y el helio, con vestigios de lo que parecía ser HCN. Es la primera vez que se detecta la atmósfera de un planeta terrestre fuera del Sistema Solar.

Hay más planetas infernales. El español Roberto Sanchís Ojeda ha estudiado detenidamente el planeta Kepler-78 b, llamado el “Planeta Infierno”, con un período orbital extremadamente corto, de apenas 8,5 horas. Con un diámetro solo un 20% mayor que la Tierra y una temperatura superficial estimada entre 2.300°K y 3100°K, es también un “planeta de océanos de lava”.

Cuando el JWST entre en órbita seremos capaces de conocer mucho mejor estos planetas infernales. ¡Estemos atentos!



2009 Léger anuncia la detección del planeta Corot-7 b.

2011 Batalha anuncia el descubrimiento de  Kepler-10 b.

2011 Léger y sus “planetas con océanos de lava”.

2011. Winn anuncia los tránsitos de 55 Cancri e, una estrella que puede verse a simple vista.

2011. Rouan muestra que Kepler-10 b también es un planeta con océanos de lava.

2012. Madhusudhan y su propuesta sobre los planetas de carbono.

2012. Demory detecta la emisión térmica con Spitzer. ¡Era la primera vez que se detectaba luz de un planeta rocoso en otra estrella!

2013. Sanchís Ojeda anuncia su planeta infernal: Kepler-78 b.

2015. Demory detecta la viabilidad en la emisión térmica del planeta.

2015. ¡Tsiaras detecta por primera vez una atmósfera en un planeta terrestre de otra estrella!

2016. Se muestran las enormes diferencias de temperatura entre la noche y el día.
http://arxiv.org/abs/1604.05725